viernes, 26 de julio de 2013

CAUDILLOS CUBANOS Y SU REMOTO ORIGEN EN TORREDONJIMENO


Donato Mármol y Tamayo (1843-1870)

LOS "MÁRMOL" Y LOS AVATARES DE LA INDEPENDENCIA CUBANA

Por Manuel Fernández Espinosa


CAUDILLOS DE LA REBELIÓN INDEPENDENTISTA CUBANA


Torredonjimeno intervino muy pronto en los avatares del Nuevo Mundo. Fue descubrir Colón lo que todavía no se llamaba Ámérica y ya por entonces daría guerra un hidalgüelo tosiriano, llamado Francisco Roldán. Roldán cobraría fama (muy mala fama, por cierto) por haber acompañado a Colón a Iberoamérica y, una vez allí, haberse enfrentado con la familia de Colón, por varias razones, y hasta parece que nuestro paisano llegó a establecer temporalmente lo que alguien ha llamado por ahí "primera república bananera" en América. Empero, a lo largo de los siglos, Torredonjimeno vería cómo muchos de sus nativos irían a labrarse una mejor vida al Nuevo Mundo, haciendo lo que se llamaban las Américas: soldados, oidores de la Audiencia, misioneros franciscanos, indianos, peruleros, emigrantes... Los tosirianos tenemos familiares en la otra orilla del Atlántico: no en vano llamamos pueblos hermanos a las naciones hispanoamericanas.

Con el presente artículo se dará constancia de que, además de haber intervenido en los albores de Hispanoamérica, hombres de Torredonjimeno siguieron estando presentes en las postrimerías de la soberanía española en la América Hispana... Lo veremos a continuación, si el amable lector me acompaña en este viaje al pasado.

CONTRA ESPAÑA EN LA DEMAJAGUA

En las segunda mitad del siglo XIX era La Demajagua una finca, a 13 kilómetros de la ciudad de Manzanillo, actual provincia de Granma (Cuba). La familia Céspedes la había adquirido el año 1866, convertida hacía tiempo en un ingenio azucarero que había levantado un industrioso catalán llamado José Plá, allá por el año 1851. Con mucha justicia, este lugar es considerado como la cuna de la independencia cubana, pues en La Demajagua fue donde los líderes secesionistas cubanos proclamaron, en la noche del 9 al 10 de octubre de 1868, el llamado "Grito de Yara". Con el "Grito de Yara" se iniciaba la primera guerra de independencia cubana contra España, conflicto armado que se prolongaría durante diez años, desde 1868 a 1878, cerrándose en falso con la llamada Paz de Zanjón. Entre los cabecillas más notables de esta rebelión cubana no faltaba algunos vinculados a Torredonjimeno. Los principales conspiradores que se alzaron contra España fueron Carlos Manuel de Céspedes, propietario de La Demajagua, Manuel Quesada y Donato Mármol Tamayo, entre otros muchos. Vamos a tratar sobre Donato Mármol y Tamayo.

DONATO MÁRMOL Y TAMAYO
 
Donato Mármol y Tamayo nació el 14 de febrero de 1843 en Santiago de Cuba y era hijo legítimo del capitán Don José Raimundo Mármol y Valdés de Yarza y su legítima esposa Doña Clotilde Tamayo y Cisneros (natural de Bayamo, en Cuba). El matrimonio Mármol y Tamayo tuvo muchos hijos (entre ellos a dos generales que desempeñarían importante papel en la guerra cubana contra España: Leonardo Adolfo y Donato). El padre de Donato, Raimundo del Mármol, había nacido el 14 de marzo de 1803 en Venezuela, donde su padre -y a su vez abuelo de Donato- había sido Teniente Coronel del Ejército de Su Católica Majestad el Rey de España. El padre de Raimundo y abuelo, por lo tanto, del líder independentista cubano, se llamaba D. Francisco Mármol y era originario de Torredonjimeno, habiéndose casado en Caracas con la venezolana Doña Josefa Valdés de Yarza.
 
Donato estudió en Santiago de Cuba y en el Seminario Conciliar San Basilio El Magno, institución fundada el año 1722 en Santiago de Cuba por el Obispo Jerónimo de Nosti y Valdés (1646-1729), más tarde convertido en Universidad de Oriente. Pronto se dedicaría a sus propiedades como terrateniente isleño que era, en la Hacienda de Santa Teresa. Donato realizaría viajes a España, Francia y República Dominicana. En 1862 falleció su padre Raimundo. Doña Clotilde Tamayo y Cisneros era, como llevamos dicho, natural de Bayamo, localidad que sería foco de conspiradores, como el mismo amigo y pariente de Donato Mármol, D. Francisco Vicente Aguilera y Tamayo (2821-1877). Un detenido estudio genealógico demostraría que todos los conspiradores independentistas estaban estrechamente relacionados consanguineamente, familia de Donato Mármol sería también, D. Salvador Cisneros Betancourt, Marqués de Santa Lucía (1828-1914) que, sucediendo a Carlos Manuel de Céspedes, vendría a ser presidente de la Republica de Cuba en Armas desde el año 1873 a 1875.

En la fotografía. Sedente: Carlos Manuel de Céspedes y del Castillo, Presidente de la República en Armas y Capitán General del Ejército Libertador. De pie a su derecha: su hijo mayor Carlos Manuel de Céspedes y Céspedes, Brigadier del Ejército Libertador y, a su derecha, el hermano de éste: Óscar de Céspedes y Céspedes, Capitá fusilado ante la negativa de su padre a deponer las armas.
 
 
Tres días después del "Grito de Yara", Donato Mármol tomaba por las armas los poblados de Santa Rita, Jiguaní y Baire. Céspedes le extendió el grado de General y hacía Jefe del Estado Mayor de los rebeldes al dominicano Máximo Gómez. Mármol auxiliaría a Máximo Gómez en el combate de Ventas del Pino. Se enfrentó al General Blas Villate y de la Hera, II Conde de Valmaseda, del ejército español, en Las Tunas cuando las tropas españolas se dirigían a la reconquista de Bayamo. Mármol no pudo contener el avance español e incendió, como hizo el vecindario bayamés, la casa que poseía su familia en Bayamo, para evitar que cayera en manos de las tropas españolas. Sin embargo, Donato Mármol derrotará al Coronel Quirós en Baire, ocasionándole muchas bajas al ejército leal a España. Parece que hubo un momento en que Donato Mármol quiso asumir poderes dictatoriales, pero  el persuasivo pariente suyo, más arriba mencionado, D. Francisco Vicente Aguilera, lo convence para que desista y siga bajo las órdenes de Céspedes.

Mármol llegaría a ser Jefe del Distrito Cuba (con las regiones de Santiago de Cuba, Guantánamo y Jiguaní bajo su mando), organizó la División Cuba, que más tarde sería mandada por Máximo Gómez y Antonio Maceo. Finalmente, cuando Donato Mármol planeaba la invasión de Guantánamo, Donato Mármol murió, muy joven, a resultas de fiebre cerebral, el 20 de noviembre de 1870. Tenía 26 años de edad.

OTROS FAMILIARES DE DONATO MÁRMOL INVOLUCRADOS EN EL ALZAMIENTO

El hermano de Donato, el General Leonardo Adolfo Mármol y Tamayo (1836-1886) continuaría la guerra hasta que capituló el 29 de mayo de 1878, en Santiago de Cuba.

El primo de ambos, Eduardo Mármol Ballagas (1823-1871), también destacaría en la rebelión contra España, como General de Brigada, y que combatió encuadrado en las fuerzas del Ejército Mambí de su primo Donato, mucho más joven que él. Y acompañó a su primo Donato en el frustrado asalto de La Habana que fue bloqueado por los españoles en El Salado el 8 de enero de 1869. Eduardo Mármol fue nuevamente derrotado cuando, con las tropas del Mayor General norteamericano Thomas Jordan, los rebeldes intentaron infructuosamente atacar el fuerte La Cuaba. Eduardo sería capturado por el Ejército Español y fusilado en Júcaro el año 1871.

CONCLUSIONES

La Guerra de los Diez Años, en la que participaron tan notablemente estos americanos (descendientes de tosirianos), no logró la independencia de Cuba, pero sí que fue el fruto envenenado de una lenta y perseverante labor conspirativa, realizada en las reuniones clandestinas tenidas en el seno de las logias masónicas. La masonería se había establecido en Cuba de la mano de las tropas británicas, cuando estas ocuparon brevemente la isla, desde el año 1762 a 1763. Cuando los británicos abandonaron Cuba, ya habían dejado larvado lo que más tarde brotaría, cada vez con mayor virulencia: el odio a la católica España. La ruptura de Cuba con España no podría ser explicada sin más recurriendo a la historia visible (esa de los gestos políticos y las batallas campales), hubo una labor de zapa silenciosa llevada a cabo en el secreto de las logias, como se hizo en las sociedades secretas y conspirativas "Soles y Rayos de Bolívar" (año 1821), en "La Gran Legión del Águila Negra" (año 1829) o bien recordemos que, de manera más explícita y manifiesta, conspicuos masones cubanos (tal el caso de Narciso López en el año 1851 y el de Ramón Pintó, en 1855) habían dado pasos para intentar que Estados Unidos de Norteamérica se anexionara la isla y así escapar de la jurisdicción española. Todo esto no podría entenderse sin la inspiración de la masonería que siempre mantuvo una rabiosa animadversión contra España, con tanto empeño como ponía contra la Iglesia Católica, Apostólica y Romana.

Más arriba hemos aludido a las conexiones -familiares, consanguíneas, paisanescas- de los principales cabecillas de la revolución cubana del año 1869: la familia que nos concierne, la de los Mármol, que sobresalió en los sucesos políticos y militares, era descendiente de tosirianos y, por la madre de Donato, estaba emparentada con los Tamayo y los Cisneros. Podemos decir, así pues, que fueron los clanes oligárquicos de Bayamo -y otras localidades implicadas en el alzamiento independentista- los que, en último término, planificaron y promovieron la revolución que, por más tintes nacionalistas que alegaran y pretextos emancipatorios, no fue otra cosa que la intentona de desligarse de España y establecerse como única e indiscutible instancia de poder. La extracción social de la mayor parte de los líderes secesionistas cubanos indica que todo fue una conspiración que, pese a invocar el patriotismo, no buscaba otra cosa que afianzar el poder político y económico de la oligarquía isleña, a la vez que, renegando de sus orígenes españoles, rompía con España.

Aprovecharon para ello el año 1868 que fue especialmente traumático para España: los independentistas cubanos se alzaron contra España a principios del mes de octubre, recordemos que a mediados del mes de septiembre los revolucionarios españoles también se habían alzado en la Península Ibérica, estallando así la llamada Revolución Gloriosa que en poco tiempo lograría que Isabel II tuviera que exiliarse e inaugurándose así el convulso Sexenio Revolucionario". La Guerra de los Diez Años (también llamada Guerra Grande) sería, como decimos, la primera de las fases de un proceso de ruptura de Cuba con España, proceso revolucionario que culminaría con la intervención de Estados Unidos de Norteamérica y con el desastre del 98, producido en la Guerra Hispano-Norteamericana (1898).

Por último (y queda para ser desarrollado en otra ocasión), digamos que el sobrino de Donato Mármol y Tamayo (hijo de una de las hermanas de Donato) fue D. Fernando Tarrida del Mármol (1861-1915).

Fernando Tarrida del Mármol nació en La Habana, pero siendo niño la familia regresó a España para instalarse en Sitges. Durante su juventud militó en el republicanismo federal, pero a los 18 años se convirtió en anarquista, fascinado por la personalidad y la doctrina de Anselmo Lorenzo. Estudió ingeniería y fue profesor de la Escuela Politécnica de Barcelona. También colaboró estrechamente con Francisco Ferrer Guardia y la llamada "Escuela Moderna". Tarrida del Mármol conoció a los líderes internacionalistas del anarquismo, como fueron el ruso Pedro Kropotkin y el italiano Enrique Malatesta. Tarrida del Mármol es uno de los ideólogos anarquistas más importantes del panorama español, además de ser un eficaz publicista del anarquismo a través de sus colaboraciones periodísticas en los más diversos medios: como fueron las revistas españolas ACRACIA y LA REVISTA BLANCA o los periódicos franceses LA DÈPECHE, L'INTRANSIGEANT o LE TEMPS; o bien, ingleses (DAILY MAIL, Londres).

Murió el año 1915 en el exilio, al que se había visto obligado a marchar el año 1896.

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En este artículo faltaríamos a la gratitud si no agradeciéramos en justicia la noticia que tuvimos de estos Mármol en América: primero, al investigador José Carlos Gutiérrez Pérez y, segundo, al amigo cubano Francisco Escobar, que por su amplísima cultura tanto nos ayudó a comprender las claves de toda esta Historia compartida entre dos pueblos hermanos: Cuba y España.





Fernando Tarrida del Mármol, ideólogo anarquista y bisnieto de tosirianos.

 

lunes, 22 de julio de 2013

LA MONJA DE LAS LLAGAS EN BAEZA

Sor Patrocinio, La Monja de las Llagas, posa con la milagrosa talla de
Nuestra Señora del Olvido

ENTRE LA MÍSTICA Y LA MILAGRERÍA, LA MONJA CLAVE DEL SIGLO XIX ESPAÑOL

Por Manuel Fernández Espinosa


Aunque EL BLOG DE CASSIA trata, con especial atención, las noticias, anécdotas, personajes y cuestiones tosirianas, todo lo que sirva al mejor conocimiento de nuestra historia provincial encuentra su cabida aquí. Es por ello que, en esta ocasión, nos centramos en la bella ciudad de Baeza y, con este breve artículo, tratamos de arrojar luz sobre un tema poco conocido, pero que -como veremos- tuvo su trascendencia local.
 
El siglo XIX español fue una centuria de inaudita agitación política y social: España se debate en la lucha atroz entre unas minorías extranjerizadas y radicalizadas (liberales) y una mayoría que trata de defenderse como puede, para impedir que se implanten políticas sectarias, anticlericales y despreciadoras de la tradición hispánica. Los liberales se sirven de todos los medios a su alcance, también ilegítimos, para auparse al poder: conspiraciones de sociedades secretas (francmasonería, Los Hijos de Padilla, La Carbonaria italiana transplantada a la Península Ibérica...) se conjuran en sus antros para coordinar pronunciamientos militares que implanten por la fuerza el constitucionalismo liberal (inspirado en la Constitución de 1812 con sus posteriores implementaciones); perdemos la España de Ultramar, también por la traición de los criollos atiborrados de literatura enciclopedista, liberal y masonizante; revoluciones; guerras fratricidas que enfrentan a los carlistas con las diversas mutaciones revolucionarias, etcétera... Aquí es oportuno recomendar Los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós que, en un despliegue de laboriosidad y talento, retrató los principales hitos del siglo XIX a través de sus novelas.
 
Durante el reinado de Isabel II una monja se convertiría en protagonista de sendos episodios que conmocionarían a la opinión pública, agitada por la prensa masónica que no cesaba de escandalizar y crear un ambiente anticlerical con nefastas y sangrientas consecuencias. Esta monja fue conocida como La Monja de las Llagas, en el siglo se llamó María Josefa de los Dolores Anastasia de Quiroga Capopardo (1811-1891). Nacida en plena Guerra de la Independencia, hija de un noble servidor de la Casa Real, María Josefa rechazaría propuestas matrimoniales muy suculentas, como la realizada por uno de los políticos liberales más famosos de buena parte del siglo XIX, D. Salustiano Olózaga (1805-1873). Pero Dios tenía otros planes para aquella joven, la llamaba al claustro conventual. En 1826 la doncella ingresa en el Convento de las Comendadoras de Santiago y años después, por diversos problemas, ingresa como monja en el Convento del Caballero de Gracia, de la Orden de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora. Fue en el curso del año 1829 cuando tiene ocasión la primera de las experiencias místicas más notables: Sor Patrocinio presenta una llaga en el costado que pronto se interpreta como estigma de la pasión de Cristo. A raíz de ello empieza a adquirir fama de mística. En 1830 hace su profesión solemne y toma el nombre de Sor María Rafaela de los Dolores y del Patrocinio, siendo más conocida como Sor Patrocinio o La Monja de las Llagas. Pero las presuntas experiencias místicas no cesan y Sor Patrocinio declarará que el día 13 de agosto de 1830 tuvo una celestial aparición de la Virgen María que se le presentó bajo la advocación de María del Olvido, Triunfo y Misericordias: lo más sorprendente es que aquella aparición de la Virgen María dejaría una talla material como testimonio de su aparición, sagrada imagen escultural que siempre llevaría consigo Sor Patrocinio.
 
España tiene una larguísima y acendrada tradición de místicos, pero el siglo XIX estaba haciendo más descreídos a los españoles de lo que lo habían sido sus piadosos (y tantas veces, cierto es, milagreros) antepasados. Las noticias de Sor Patrocinio y sus experiencias místicas (estigmas, apariciones marianas, lucha con Lucifer, etcétera) trascienden las celosías conventuales y en los extramuros causan, entre las almas más piadosas, estupor y una religiosa curiosidad, y por el lado antagónico, entre los hombres de ideas más avanzadas, estas historias producen una sardónica mueca de incredulidad, escepticismo y hasta odio. A todo esto, el brillante demagogo D. Salustiano Olózaga no ha depuesto sus pretensiones e incluso llega a servirse de su influencia política para violar el sagrado del convento y secuestrar a Sor Patrocinio -con la aquiescencia de la madre y la hermana de la monja. El político le propone abandonar la vida religiosa y casarse con él, para gozar de los triunfos mundanos de su prometedora carrera. La monja no cede y al final el político tiene que dejar volver a Sor Patrocinio a la paz conventual.
 
Isabel II se interesará por Sor Patrocinio y la proximidad de la Monja de las Llagas al Trono traerá consigo mil y una molestias para la monja. Esta cercanía al centro del poder la convierte en fácil presa de las calumnias y no se ahorran las más obscenas caricaturas de la monja y su camarilla, viñetas pornográficas que estampan los liberales anticlericales para desprestigiar a la familia de Isabel y a la Monja que se supone que la aconseja. La misma Isabel II llegará a escribir:
 
"Contra ella [contra Sor Patrocinio] se ha dicho todo lo malo que decirse puede; pero todo fue urdido por los emisarios del maldito Satanás, que, así como a los primitivos cristianos echaban los gentiles la culpa de cuantas desgracias ocurrían, así también los masones, si se encendía en España una guerra civil, si caía un Ministerio, si se atentaba contra mi Real persona, si se daba algún puesto a algún personaje, en seguida gritaban por medio de la Prensa impía: "Son cosas de la monja Sor Patrocinio"."
 
(Declaración de Isabel II, 18 de enero de 1904)
 
Sor Patrocinio e Isabel de Borbón, hija de Fernando VII, "Reina" según la historia oficial
 
 
Pero sus hostiles detractores no se conformaron tan solo con ensuciar la fama de Sor Patrocinio. A principios del año 1849 se presenta en el convento un caballero desconocido y pide conferenciar con Sor Patrocinio. Ésta se niega a atenderlo, pero la abadesa le obliga por voto de obediencia a ir con ella al locutorio. La abadesa y Sor Patrocinio reciben al extraño y cuando éste las tiene cara a cara, saca una pistola y dispara contra Sor Patrocinio, pero con tan mala puntería que no logra el objetivo de asesinarla. La anciana abadesa que presenció el atentado moriría el 2 de febrero a consecuencia de aquella impresión tan fuerte. Sor Patrocinio sobreviviría. El sacrílego criminal era un sicario de las logias masónicas, enviado para eliminar a la Monja de las Llagas. La animadversión y el odio que le profesaban los masones, la mala fama que le daban con sus calumnias y difamaciones, depararían a la postre que Sor Patrocinio sufriera varios destierros a lo largo de su vida, viéndose obligada a recoger sus pobres pertenencias y salir por la noche, en algún coche de caballos, rumbo a los conventos más remotos de la península: queríase a todo trance impedir que Isabel II estuviera cerca de lo que se consideraba una influencia clerical y, por lo tanto, nefasta para los intereses liberales.
 
Es así como el 16 de marzo de 1855 se le hace llegar la orden de su destierro:

"...he dispuesto que salga usted mañana para el punto destinado por el Gobierno de Su Majestad, con el decoro y comodidad propias de la respetable clase a que pertenece. -Dios guarde a V. M. A." -le escribe Luis Sagasti.
 
El "punto destinado por el Gobierno de Su Majestad" en esa ocasión era el Convento de Santa Catalina de Baeza. El 17 de marzo de 1855 Sor Patrocinio se pone de camino a Baeza. Su estancia en Baeza será breve. El 27 de agosto de 1855, después de fallecer el, también desterrado con ella, prelado Fray Faustino de Losa a consecuencia de una de las cíclicas epidemias de cólera que sufre Jaén en el siglo XIX, Sor Patrocinio es trasladada al Convento de Madres Dominicas de Benavente. Pudiera parecer que su corta estadía en el convento baezano no dejara ni señal, pues tan poco tiempo se nos figura; pero sí que dejó alguna secuela, no olvidemos que Sor Patrocinio era famosa -tantas veces a su pesar.
 
Hemos encontrado una de las secuelas de Sor Patrocinio en la vida jaenera del siglo XIX. Y lo hemos encontrado siguiendo esa intuición que algunas veces se nos ha reprochado. En efecto, se trata de una intuición, pero bien fundada. Hemos podido comprobar que el paso de Sor Patrocinio tuvo que ser un revulsivo para los círculos religiosos de la aristocracia baezana. La presencia de una amiga de la Reina Isabel II en el poblachón levítico de Baeza tuvo que concitar las idas y venidas, las visitas, de muchas personalidades locales de la aristocracia y de la alta burguesía de Baeza y sus alrededores. Y esto lo inferimos de los nombres de pila que se van a estilar y, en concreto, lo mostraremos con el caso de una familia de Begíjar y Baeza.
 
La poetisa Patrocinio de Biedma y La Moneda
 
 
Patrocinio de Biedma y La Moneda (1848-1927) es una de las figuras que Jaén aportó al panorama literario de la segunda mitad del siglo XIX. Patrocinio fue articulista y poetisa. Aunque nació el 13 de marzo de 1848 en Begíjar, su matrimonio con D. José María de Cuadros y Arellano, Marqués de San Miguel de la Vega, la llevó a instalarse en la ciudad de Baeza, residencia del Marqués su esposo. El matrimonio tendría tres hijos, pero los tres murieron a temprana edad y el Marqués de San Miguel de la Vega moriría a los diez años después de casados, dejándola viuda. En segundas nupcias Patrocinio une su vida a la de D. José Rodríguez y Rodríguez y muda de domicilio, instalándose en Cádiz. Su segundo esposo era director de "La Crónica Gaditana", esto explica que la escritora encontrara lugar en la prensa para su expansión literaria, dándose a conocer y teniendo una cierta influencia en el mundo literario de la época, a través de sus artículos en prosa o bien con sus poesías. Las luctuosas pérdidas de su juventud (sobre todo aquellos hijos prematuramente muertos) estimularon a Doña Patrocinio a ejercer una activa militancia en pro de la vida y de la infancia: Patrocinio fue el alma máter del Congreso de Protección a la Infancia que se celebraría el año 1888 en Cádiz.
 
Cuando sacan de pila a Patrocinio de Biedma es el año 1848 y la Monja de las Llagas no ha llegado todavía a Baeza, cierto; pero su fama ha trascendido lo suficiente como para saberse de ella en todas las villas adonde llega un periódico. Sin embargo, para que se disuelvan todas las dudas sobre la influencia de la Monja de las Llagas en la familia de la poetisa jaenera, baste decir que uno de los tres hijos de los Marqueses de San Miguel de la Vega (D. José María de Cuadros y Arellano y Doña Patrocinio de Biedma y La Moneda) se llamaba precisamente Don José María del Olvido Quadros de Biedma. Así lo sabemos por los títulos de los poemas de Doña Patrocinio: "Elegías a la memoria del niño Don José María del Olvido Quadros de Biedma, muerto a los seis años de edad" (año 1874), "La oración a mi hijo José del Olvido" y "Ecos de amor. A mi hijo José del Olvido" (año 1874). Pese a la usanza de esas interminables retahílas de nombres del santoral, costumbre de la época era imponer a los niños en su bautismo una serie de nombres como santos tutelares, el nombre del malhadado hijo de Doña Patrocinio se resume en "José del Olvido". Recordemos que Sor Patrocinio, la Monja de las Llagas, propagó una devoción mariana en concreto, la que se le apareció bajo la advocación de Nuestra Señora del Olvido, Triunfo y Misericordias. Creo que, conociendo la psicología de la época, con este dato en la mano no hay que poner en duda que los Biedma y los Cuadros tuvieron trato personal con la Monja de las Llagas durante su breve destierro en Baeza.
 

BIBLIOGRAFÍA:

"Episodios Nacionales", Benito Pérez Galdós.

"Sor Patrocinio. La Monja de las Llagas", de Benjamín Jarnés, Espasa-Calpe.

"Viejos poetas giennenses", Manuel María Morales Cuesta, Ed. Jabalcuz.

 
 

martes, 9 de julio de 2013

NOTICIAS CRIMINALES DEL TORREDONJIMENO DEL S. XIX.

"La Riña", Obra del pintor Francisco de Goya
 
 
Traemos en esta ocasión a la bitácora de Cassia, dos noticias truculentas acaecidas en las calles de la localidad tosiriana allá por los años 1895 y 1889. Dice así un periódico de la época:

Según telegrama del gobernador de Jaén, a las diez de la noche del día 16 de junio fue hallado por el cabo de serenos de Torredonjimeno en la calle de Santa María de dicha población, el cadáver de Manuel Calahorro Ureña, (a) Farolico, de veinte años, soltero, muerto a mano airada, por su convecino Francisco Cañada Navas, de veintidós años. El juzgado instruyó sumario correspondiente.”

 

No era esta la primera vez que Torredonjimeno tenía el triste honor de aparecer en los medios de comunicación debido a hechos similares. Tal y como hemos visto en otras entradas de este blog, los robos, las intimidaciones, y la presencia de “bandoleros” en el s. XIX era algo más frecuente de lo que se podía imaginar.

En esta ocasión no se trata de forasteros, sino más bien de una riña o enfrentamiento entre dos vecinos de la localidad, los cuales dirimieron sus diferencias en la céntrica calle Santa María. Desconocemos la forma y el arma que se utilizó para la ocasión. Bien pudo ser una riña a navaja, o el fallecimiento por contusión al caer o ser golpeado con un objeto contundente.


Antigua fachada de la "Casa de la Torre" en la C/ Santa María. Tal vez mudo testigo de los acontecimientos narrados.
 
 
Hay que recordar, que dicha calle Santa María no terminaba en la actual plaza del mismo nombre, sino que por esas fechas, la conocida como “Casa de la Torre”, perteneciente a la familia Villalta, todavía estaba en pie y tal vez sus muros fueron mudos testigos del suceso. La iluminación escasa, y la hora del deceso, las diez de la noche, indican que lo que allí se aventuró fue un “ajuste de cuentas”. Recordar, que en esas fechas no existía el trastorno actual del cambio de hora, por lo que las diez de la noche de ese año correspondería más o menos a las once de la noche de las de hoy en día- ¿El motivo de la reyerta? No se sabe, pues el diario no lo aclara y nada más se vuelve a decir en la prensa provincial sobre este suceso.



En otra ocasión, unos años antes, en 1895, otra disputa parecida terminó casi en similares circunstancias. En esta ocasión dice así la noticia de prensa:

En Torredonjimeno ha habido una riña en la calle de Puerta de Martos, entre Loreto Menjibar y Felipe Ortega Rosa. Éste sacó una pistola disparándola sobre Loreto, a quien hirió gravemente en la cabeza

Así y todo, parece que el tal Loreto no murió en el acto, pues en otros diarios daban noticia de su traslado a los Hospitales de Sangre y su sensible mejoría.

En esta ocasión tampoco se aclara el motivo de la riña o disputa, y al poco tiempo, deja de ser noticia y los gacetilleros no hicieron más entradas sobre este asunto, no pudiéndose averiguar qué fue de de los implicados en la noticia.

Luis Gómez

jueves, 4 de julio de 2013

ASESINATO EN PORCUNA Y TORREDONJIMENO



A finales del siglo XIX nos encontramos con esta noticia luctuosa acaecida en la provincia de Jaén. Se trata de una breve reseña que podemos leer en el apartado de sucesos del diario El País de finales de mil ochocientos. Y digo provincia,  por estar involucrados varios pueblos de la misma, más concretamente, Baeza, Porcuna y Torredonjimeno.

Dice así la nota de prensa:  

 

Ha sido capturado en un sitio llamado Campillo en el Km 100 de la línea férrea de Andalucía, Gil Gayo Moya, natural de Baeza y vecino de Porcuna, de dieciocho años de edad, confesando había cometido el delito de asesinato en la criada de su casa, María de los Dolores Molina, de treinta años, á la que, agrediendo con una faca, le dio una puñalada en la cadera y otra en el pecho, que, interesando el corazón, la dejó cadáver.

El hecho tuvo lugar en la cortijada titulada «Los Villanos», término de Torredonjimeno”.

 

"Vista aérea de Porcuna"
 
 
Una vez leído el texto, merece la pena realizar un par de aclaraciones.
Dice el periódico que el “asesino” Gil Gayo Moya es natural de Baeza, pero por lo visto residía en Porcuna, o mejor dicho, tenía allí su domicilio fiscal. Ello es posible, pues el apellido Gayo (también escrito en otros documentos más antiguos como –Gallo-) no es infrecuente en las localidades de Porcuna y de Torredonjimeno.
El asesinato, bien parece ser un asunto sentimental, en el que el joven, enamorado de la criada, la pretende sin ser correspondido, y en un ataque de celos, agarra la “faca” y acaba con el motivo de su sufrimiento. Es una hipótesis, claro está, pues la noticia no amplía ni da más detalles.
Otro dato curioso es el lugar del homicidio citado por la noticia, “Los Villanos”, no habiendo en Torredonjimeno ningún paraje con ese nombre, aunque si podemos encontrar el de “Los Villares”.
Es frecuente en el s. XIX encontrar erratas de este tipo en los periódicos de la época. Las crónicas se realizaban vía telefónica o vía telegrama, habiendo en muchos casos confusión a la hora de transcribir nombres y datos concretos.
Luis Gómez