martes, 16 de diciembre de 2014

Antonio "el de Martos" Prisión para un forajido

 

"Vista de la localidad de Rute, donde fue apresado el bandolero Antonio el de Martos"

“ATONIO EL DE MARTOS” UN BANDOLERO SANGUINARIO

Luis Gómez

            No es la primera vez que traemos al blog de CASSIA noticias o sucesos relacionados con asaltos de bandoleros ocurridos en nuestro término. Ahí quedan para el curioso entradas como “Bandoleros en Torredonjimeno a finales del s. XIX”, “Dos bandoleros asaltan el Pilar de Moya de Torredonjimeno”, “El secuestro del Teniente de Alcalde de Écija y del Alcalde de Torredelcampo a manos de los bandoleros en 1846” que son algunas muestras del trabajo realizado en las hemerotecas y que reflejan a la perfección este tema.

            Recogemos en esta ocasión una curiosa noticia que la prensa nacional del siglo XIX traía a sus páginas sobre el apresamiento de un famoso forajido en tierras de Córdoba. Dice así el titular:


Prisión de un Forajido.—De Rute (Córdoba) escriben el 12 de junio

Anoche a las once, el intrépido y honrado juez de primera instancias de esta villa, don Gaspar Moreno y Ruiz con noticia de que muchos criminales de Cuevas de San Marcos, provincia de Málaga, con la cual confina este pueblo, se habían abrigado en él acosados por la viva persecución de la guardia civil, puso preso, no sin grande oposición de su vida, al famoso ladrón Antonio “El de Martos”, terror hace mas de 20 años de la provincia de Jaén, en donde ha cometido también cinco o seis asesinatos. Sus primeras correrías tuvieron origen cuando los Botijas estaban montados; después que aquellos se indultaron, fue compañero del insigne Navarro, y se halló con este en la matanza de veinte y tantos labradores en las Lomas de Úbeda, y sus milagros seria nunca acabar si se refiriesen minuciosamente. El juez de primera instancia, por tan interesante captura, ha dado una prueba de su celo y actividad en el desempeño de su ministerio, y además ha merecido bien dé los vecinos honra los de este pueblo, que desean y no dudan ver el castigo de otras personas, con quienes el Martos vivía y estaba continuamente reunido, y que no merece.”


El “intrépido y honrado” juez que apresa al malhechor es D. Gaspar Moreno y Ruíz. Según parece, dicho nombre y apellidos se corresponden con los pertenecientes a uno de los famosos linajes de tierras antequeranas. Según podemos leer en “Genealogías del apellido Chacón” de D. Rafael de Talavera y Quirós nos encontramos con que en el año 1819, en el testamento que realiza Dª Josefa de Mancha y Carrera se puede leer que: “Declara asimismo que hace doce años contrajo matrimonio su hijo D. Gaspar Moreno y Mancha con Dª María Ruiz y Ribera, natural de Ronda, hija de D. Ramón Ruiz y Ruiz, Maestrante de Ronda y Caballero del Orden de San Juan, natural de Orihuela, y Dª Cayetana de Ribera y Delgado, natural de Ronda y vecinos de Málaga, con escrituras de dote y capitulaciones matrimoniales, sin que el esposo hiciera escritura de capital, aunque tiene percibida la legítima de su padre y de este matrimonio son hijos, nietos de la testadora d. Antonio; D. Gerónimo; Dª María Josefa; D. Gaspar y D. José Moreno y Ruiz.” Debemos suponer que por la fecha de la noticia 1846, D. Gaspar ya debía de ejercer las labores de juez en la localidad de Rute. 


"José María el Tempranillo, El Rey de Sierra Morena"

El paso de delincuentes de una provincia a otra era algo frecuente. La presión que empezaba a ejercer el joven cuerpo de la Guardia Civil (fue creada en el año 1844)  en los forajidos era mucha, y éstos, para zafarse de la autoridad, huían a las sierras más próximas. Ronda, Antequera y Sierra Morena fueron escenarios privilegiados de las correrías de bandoleros famosos.

            Según se desprende de la lectura, Antonio “El de Martos” hubo de ser un personaje de la peor calaña. Poco sabemos de él, y menos aún lo que ha quedado escrito sobre sus peripecias, pues en muchos casos, los bandoleros actuaban en cuadrillas, siendo el cabecilla de la zona el que registra el dudoso “honor” de acaparar los titulares, mientras que sus segundos, menos famosos por el momento, no son tan atractivos para los rotativos de la época. Así que es posible que Antonio “El de Martos” haya, tal y como indica el corresponsal de la noticia, sido partícipe de numerosos crímenes y robos en la  provincia de Jaén, pero al actuar bajo el mando de otros cabecillas más famosos, es difícil seguirle la pista en las hemerotecas.

            Lo que sí parece seguro, a tenor del alías por el que la prensa decimonónica lo conoce, es que la localidad de origen o nacimiento no es otra que nuestra vecina Martos. Otro dato a destacar es la avanzada edad que debía de contar el forajido a la fecha de su detención, pues según nos comentan Antonio participó con las cuadrillas del Botija y del Navarro, y ambas “gavillas de caballistas” tuvieron sus actividades delictivas allá por los años 30 del siglo XIX fundamentalmente.

            Si tenemos más información de los hermanos “Botija” oriundos de la vecina Torredelcampo, los cuales se echaron al monte y participaron en correrías varias. Su partida será igual de temida y citada que la de su coetáneo José María “el Tempranillo”, también conocido como “el Rey de Sierra Morena” y bandolero romántico por antonomasia. Durante esos años 30 del siglo diecinueve los forajidos eran perseguidos por los Migueletes, antecesores de la guardia Civil, o por las Milicias de Honrados, que eran partidas de ciudadanos escopeteros formados y pagados por alcaldes o personas pudientes de las localidades para que salieran al paso y captura de los delincuentes. (Véase para este caso. LÓPEZ PÉREZ, M.  “El Bandolerismo en la provincia de Jaén. Aproximación a su estudio” IEG. Jaén, 1985, pp 37-74) para los Botija, es recomendable leer la novela “La muerte del Corregidor” del torrecampeño Antonio Antereo Jiménez, hijo del que fuera también torrecampeño y poeta Antero Jiménez.  Según declaraciones del propio autor tras la presentación de su libro en la vecina Torredelcampo, “Los Botijas, son personajes en los que está basada la novela fueron unos héroes de su época, defensores de la justicia social y paladines de la libertad Como se puede apreciar por tales declaraciones, el autor comete una exageración en toda regla. Trata de restablecer un poco el “honor” de sus paisanos “los Botija”, haciéndalos pasar por bandoleros que se sublevaban contra el poder conservador y con trazas de ser unos ladrones buenos que se rebelan contra el sistema. Una licencia artística sin mayor rigor histórico. 


"El Tragabuches"

Lo cierto es que la partida de los Botija estaba formada por gitanos. Su captura se realizó tras una intensa búsqueda por parte de las fuerzas del orden de la época. Despeñaperros era el territorio preferido para actuar de la banda. Se aprovechaban de lo angosto de los pasos y lo abrupto del terreno para realizar sus ataques. No había caballista ni diligencia que no fuera atracada por ésta o por otras bandas de asaltantes, lo cual hacía peligroso el discurrir por esos páramos.

            Cierto día, las fuerzas del orden se encontraron con una partida de gitanos acampando al abrigo de unas rocas. Se acercaron para preguntar por los Botija, más no supieron decir nada de ellos y aún más, decían ni conocerlos. Eso despertó las sospechas de la pareja, pues los Botija eran harto conocidos en esos lugares. Además, uno de los gitanos, pese a la algarabía que se estaba montando con el interrogatorio, permanecía acostado fingiendo estar dormido. Eso alertó aún más a la pareja de autoridades. Sospechando que se les estaba ocultado información se escondieron y se aprestaron para ver qué es lo que ocurría. El gitano que se hacía pasar por “bella durmiente”, se alejó del grupo. Subió por unas peñas y accedió a un paraje escondido donde se encontraba la partida del Botija. La pareja de autoridades los sorprendido y les apuntó con sus fusiles, lo que provocó la detención de toda la partida. (Puede consultarse RIVAS ÓMEZ, FERNANDO, “Los documentos de la época fundacional”, en Revista de Estudios Históricos de la Guardia Civil, nº 25, 1981, pp 23-24. También en LÓPEZ PÉREZ, M.  “El Bandolerismo en la provincia de Jaén. Aproximación a su estudio” IEG. Jaén, 1985, pp 53-54)


            Dicha hazaña fue recompensada para ambas partes y los Botija, igual que pasara con “El Tempranillo”, no fueron ajusticiados, sino que se les apremió para que participasen con las fuerzas de seguridad para asegurar la paz en los caminos, aprovechándose de su gran conocimiento del terreo.



"Retrato de bandolero viejo de Robert kemm"

Según el cuerpo de la noticia, Antonio “el de Martos”. Fue compañero de fechorías de otro “insigne bandolero” “El Navarro”. Dicho Navarro no es otro que José Ulloa Navarro (a) “Tragabuches”. José Ulloa no era su verdadero nombre; su nombre de pila fue el de José Mateo Balcázar Navarro. Se cambió el nombre gracias a una pragmática de Carlos III que permitía a los gitanos cambiar de apellido e inscribirse en los registros y regularizar su situación. (para saber más sobre “Tragabuches”)

            Si tenemos en cuenta lo que se dice, los luctuosos sucesos cometidos en las cercanías de Úbeda, donde fueron asesinados más de 20 labradores, habrá que decir que debieron ocurrir por los años 14 ó 15 del mil ochocientos. Ginés de la Jara Torres en su obra “Historia de Úbeda en sus documentos” nos dice lo que sigue en relación con los acontecimientos acaecidos en esa localidad en esas fechas: “A río revuelto, algunas cuadrillas de bandoleros atemorizaron al campo y la ciudad. A ello contribuyó el hambre y la anarquía reinante que la guerra ocasionó. Para atajar el mal, en cabildo de 7 de enero de 1814 deciden formar una partida de escopeteros para exterminar: a los bandoleros asesinos que desprendiéndose de la moral cometen crecidas atrocidades y crímenes dignos de castigo y reparo…” (p. 321, Tomo I) Los salarios de los hombre4s que participaban en dichas expediciones eran los que siguen: “Se ofrecen siete reales a cada escopetero por día a los cabos nueve y catorce al sargento o comandante”. (Ibídem)

            Como se puede apreciar, la restitución de Fernando VII en su trono ocasionó no pocos problemas en su época. Muchos de los hombres que se hicieron al campo lo eran porque al final de la contienda se veían desarraigados y sin posibilidad de volver a su vida anterior. Muchos estaban desposeídos de sus posesiones más básicas, como casa, familia o tierras. Muchos de los que participaban en las partidas de los bandoleros lo habían perdido todo en la guerra contra el francés, y por no tener posibilidades de volver a la vida civil, se volcaron en el bandolerismo y con el contrabando. Y no pocos lo fueron por ideas políticas, pues algunos, pasaron de ser férreos defensores de la Constitución de 1812, a forajidos y perseguidos en el año 1814, cuando vieron como con la llegada de Fernando VII se torcían las tornas políticas y veían con incredulidad como habían de buscarse nueva vida en las sierras.

sábado, 6 de diciembre de 2014

JUAN ROLDÁN DE ÁVILA: UN TOSIRIANO ENTRE LOS HOMBRES DE NÚÑEZ DE BALBOA Y FRANCISCO PIZARRO

Vasco Núñez de Balboa, descubridor del Mar del Sur (Océano Pacífico)
 
Y DE OTROS TOSIRIANOS QUE DESCUBRIERON Y CONQUISTARON AMÉRICA
 
 
Dedicado a mi amigo y paisano,
el genealogista Juan Luis Anguita Pérez
 
 
Por Manuel Fernández Espinosa


Cuando los españoles llegamos a América cundía el rumor de que había un mar por descubrir. Muchos lo habían intentado, pero la gloria estaba reservada para el extremeño Vasco Núñez de Balboa (1475-1519), de cuna hidalga, pero de hacienda pobre. Había vivido en Córdoba y en Sevilla y se animó a embarcar al Nuevo Mundo, poniendo el pie allá por 1500. Había engrosado algunas expediciones y se había ido labrando una cierta fama de hombre valiente y decidido. Era el 1 de septiembre del año de gracia de 1513 cuando Vasco Núñez de Balboa, con muy pocos recursos, emprende la búsqueda de ese Mar del que tantos hablaban. Iba a la cabeza de 190 españoles y entre ellos había un tosiriano: Juan Roldán de Ávila.
 
190 españoles, guías indígenas y una buena rehala de perros se pusieron en marcha, a bordo de un bergantín y unas canoas, rumbo a las tierras del cacique Careta. Combatieron con algunas tribus hostiles, ayudados por otros indígenas que hicieron liga con los españoles. En Cuarecuá vencieron la enconada resistencia del caudillo Torecha y cuando los españoles hallaron al hermano de Torecha vestido como una mujer en compañía de algunos jóvenes, entendieron que aquello era un serrallo homosexual y les echaron los perros. La tribu sometida hizo alianza con los españoles: cayeron algunos españoles y otros resultaron maltrechos de los combates, quedándose estos en Cuarecuá. Pero Vasco Núñez de Balboa y otros 67 españoles (entre los que iba el de Torredonjimeno) prosiguieron su expedición: entre ellos también iba Francisco Pizarro. Los indígenas comunicaron a Núñez de Balboa que, desde las cimas de las montañas que se levantaban en los bordes del río Chucunaque, podía divisarse el Mar que buscaban. Núñez de Balboa subió las montañas y comprobó que era cierto; ascendieron los demás: Pizarro y Roldán de Ávila y fueron los primeros en contemplar el Mar del Sur (que hoy se conoce como Océano Pacífico). Era el 25 de septiembre de 1513.
 
Habían visto con sus ojos el Mar del que todos hablaban, pero todavía no se habían posesionado de él. Para ello fue menester vencer el obstáculo de otra tribu que les salió al paso: la de Chiapes. La vencieron y sumaron a los vencidos a la columna que avanzaba. Con 26 españoles (entre ellos Roldán de Ávila), Núñez de Balboa llegó a la costa. Núñez de Balboa, blandiendo su espada en una mano y en la otra el estandarte de la Santísima Virgen María, entró en las aguas y proclamó que de aquel Mar tomaban posesión los Reyes de Castilla, Juana y Fernando: era el día de San Miguel Arcángel y en homenaje del Príncipe de las Milicias Celestes el golfo recibió su nombre.
 
Foto de Manolo Fernández.
 
Poco sabemos del tosiriano que participó en esta gloriosa empresa. El nombre y apellidos de Juan Roldán de Ávila figura en el Archivo General de Indias, donde consta que era natural de Torredonjimeno y que se había embarcado el año 1493 a Santo Domingo. Su apellido Roldán nos sugiere que podría tener algún parentesco con el famoso Francisco Roldán, hidalgo también de Torredonjimeno, que acompañara a Cristóbal Colón en su segundo viaje al Nuevo Mundo; allí quedó Francisco Roldán como capataz de los españoles cuando Cristóbal Colón retornó nuevamente a España y, en ausencia del Almirante, se desató una cruda guerra entre los partidarios de Roldán y los secuaces que seguían a Bartolomé y Diego Colón, hermanos de Cristóbal. Francisco Roldán Jiménez (era su segundo apellido) se había embarcado el mismo año que Juan Roldán de Ávila; aunque el segundo apellido difiere en uno y otro, bien podrían ser hermanos, habida cuenta de los usos irregulares que regían en aquel entonces a la hora de apellidarse. Algún parentesco pudiera haber entre ambos, pero no podemos aseverarlo a falta de documentación concluyente. En toda esta historia que está por contar, hubo otro importante tosiriano: Diego de Nicuesa. Nicuesa fue nombrado gobernador de Veragua en 1508 y en 1510 fundó la ciudad de Nombre de Dios (hoy en la Provincia de Colón, Panamá), pero con antelación a la expedición de Núñez de Balboa, éste se había rebelado contra la autoridad de Nicuesa y las desavenencias acarrearon la muerte de Nicuesa. Todavía existe muy cerca de Torredonjimeno un cortijo que conserva el nombre de Nicuesa y que es indicador de haber sido antigua propiedad del linaje de este desgraciado conquistador tosiriano.
 
Volviendo a Juan Roldán de Ávila es de advertir que en la expedición de Núñez de Balboa el torrejimenés tuvo que hacer muy buena amistad con Francisco Pizarro, dado que acompañó a éste en el descubrimiento y conquista del Perú entre 1524 y 1539, en el comedio de esta larga conquista, nuestro Roldán de Ávila fue conquistador de Quito (año 1534) y su pista se nos pierde el año 1557, cuando lo vemos que toma como esposa a Leonor de la Reguera en la ciudad de Lima.

BIBLIOGRAFÍA:


"La emigración jiennense a las Indias en el siglo XVI: 1495-1599", Aurelio Valladares Reguero y Rocío Ruiz García, Instituto de Estudios Giennenses, 1994.

"Francisco Pizarro y la conquista del Imperio Inca", Bernard Lavallé, Editorial Planeta, 2007.
 

miércoles, 8 de octubre de 2014

EL TOSIRIANO D. JOSÉ DEL PRADO Y PALACIO. ALGUNAS FOTOS SOBRE SU VIDA


"Fotografía oficial de D. José del Prado y Palacio como Alcalde de Madrid el 20 de junio de 1917"

Luis Gómez

Hace ya años escribíamos en el libro “Vidas de la Ibérica Tosiria” una reseña sobre D. José del Pardo y Palacio. Decíamos así en aquellas páginas:

 “Nacido en Jaén el 3 de enero de 1865 D. José del Prado y Palacio pertenecía a una de las familias aristocráticas de Torredonjimeno que habían hecho de la capital su residencia. Estudió en el Colegio de Jesuitas de Sevilla y cursó la carrera en la Escuela Especial de Ingenieros Agrónomos de la Moncloa (Madrid). Miembro del Partido Conservador de Silvela, a los 25 años llegó a ser alcalde de Jaén. El 7 de enero de 1890 contrae matrimonio con la tosiriana doña María Teresa Fernández de Villalta y Coca, hija del I Marqués Pontificio de Villalta.


"El gobierno conservador de D. Joaquín Sánchez Toca en elque formó parte D. José del Prado. En las fotografías, abajo el segundo por la derecha"

En 1893 era ordenado Caballero de la Orden Militar de Santiago y sería dos veces Alcalde de Madrid. Diputado a Cortes, Secretario y, más tarde, Vicepresidente del Congreso de Diputados, Director General de Obras Públicas y Agricultura, Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, Senador del Reino, Mayordomo de su Majestad Alfonso XIII, Maestrante de la Real Cancillería de Granada… Recibió ciertas condecoraciones como la Cruz de Isabel “La Católica”, la Cruz del Mérito Militar y la Cruz de San Gregorio Magno. En 1920 le era concedido por su Majestad el Rey el título del I marqués del Rincón de San Ildefonso. El matrimonio Prado-Villalta no tuvo descendencia.   


"Toma de posesión de la alcaldía de Madrid de D. José del Prado y Palacio"

No sólo brilló como político, sino como intelectual regeneracionista. En 1917, en plena Gran Guerra, D. José del Prado publica su libro “Hagamos Patria”. En las páginas de este libro plasmaba un ambicioso programa político y económico que localiza los problemas infraestructurales de España, trazando su solución. Son 255 páginas, impresas en Tipográfica Artística de Madrid. El prólogo de este libro estuvo a cargo de de Manuel Bueno, uno de los segundones de la generación literaria del 98 y culpable de la manquera de Valle-Inclán. Este Manuel Bueno califica a D. José del Prado y Palacio en el prólogo que pone a este libro como miembro de la “generación política de 1898”


"Central eléctrica inaugurada por Alfonso XIII e impulsada y edificada merced a D. José del Prado".

En Jaén fue impulsor de “La liga por la cultura” así como uno de los más renombrados patrocinadores de la revista mensual Don Lope de Sosa, dirigida por D. Alfredo Cazabán Laguna. De vez en cuando colaboraba en sus páginas con algún artículo de su Minerva.


En la visita oficial que S. M. el Rey D. Alfonso XIII realizó a la provincia de Jaén, a finales del mes de noviembre de 1916, el monarca se hospedó en la Hacienda “El Pilar” de Espeluy, propiedad de D. José de Prado y Palacio.


"El Rey en la finca El Pilar, propiedad de D. José del Prado"

En la década de los 20, como un devoto más de la Virgen de la Cabeza, ordenó esculpir los versos que el caminante puede leer en la piedra caballera que se alza al borde del camino.

Durante su vida activa se preocupó de levantar en Jaén edificios de utilidad pública y monumentos de la exornaran, como el monumento de las Batallas



"Instantáneas en las que se recoge el momento en el que se inaugura en la capital el monumento de Las Batallas"

El 14 de febrero de 1926 fallece en su hacienda de Espeluy el confidente personal de Alfonso XIII, D. José del Prado y Palacio”. 


martes, 30 de septiembre de 2014

ENTREVISTA A JOSÉ CARLOS GUTIÉRREZ PÉREZ. HISTORIADOR


"José Carlos Gutiérrez Pérez" 

Luis Gómez

                Traemos en esta ocasión a la bitácora de Cassia  a nuestro amigo y colaborador José Carlos Gutiérrez Pérez, quien el próximo viernes 3 de octubre vendrá a nuestra localidad a impartir una conferencia sobre “Torredonjimeno y su trascendencia medieval”, la cual tendrá lugar a las ocho de la tarde de ese día, en los salones del Castillo de la localidad.

                Para el que no lo conozca, recordamos que José Carlos es Licenciado en Humanidades por la Universidad de Jaén (2006) y DEA en Historia Medieval por la misma universidad (2009). Autor de varios artículos de investigación publicados en reconocidas revistas como “Boletín del Instituto de Estudios Giennenses”, “Revista de Arqueología, “Aldaba, “Órdago”, etc., centrados principalmente en la historia de la comarca de Martos y en el papel de las Órdenes Militares en el Alto Guadalquivir. Ponente y comunicante en diversos congresos nacionales e internacionales. Actualmente realiza su tesis doctoral centrada en el estudio de la encomienda calatrava de la Peña de Martos entre los siglos XIII al XV.

                Entre los cargos y sociedades a los que pertenece están el de: Presidente de ASCUESJA, Secretario de ACISUR, Socio de la Sociedad Española de Estudios Medievales (SEEM) y Cronista Oficial de Jamilena. Profesor y director de dos cursos virtuales sobre fuentes documentales históricas que anualmente organiza la Asociación de Amigos del Archivo Histórico Diocesano de Jaén.

 "Vista de una de las esquinas del castillo de Torredonjimeno. En los salones superiores tendrá lugar la conferencia" (Foto: Órdago)

Cassia: Otra vez en nuestra localidad, amigo José Carlos. ¿De qué nos vas a hablar en esta ocasión?

J.C. Hablaré sobre la evolución de Torredonjimeno durante el periodo bajomedieval, cómo surge el núcleo y cómo va a ir evolucionando en torno a su castillo. Además, intentaré dar a conocer la importancia que el núcleo tuvo en el siglo XV, ahora que tan de moda está ese siglo con la serie “Isabel”, en la que se omiten muchos capítulos que tuvieron con principal escenario Torredonjimeno.

Cassia: ¿Se sabe algo nuevo sobre la antigüedad u origen del Castillo de Torredonjimeno? Quiero recordar que en tu libro “Martos y su comarca en la Baja Edad media” hablabas de tres teorías comúnmente aceptadas sobre los orígenes de la fortaleza tosiriana. La Almohade, de Lizcano y Ortíz, la Medieval de los hermanos Castillo Armenteros y la propia tuya que adelantabas en tu trabajo. ¿De qué fecha aproximada es la construcción del castillo? ¿Se ha corroborado tu teoría con el paso de los años?

J.C. Efectivamente, mi teoría es partidaria de que Torredonjimeno como tal surgió en la segunda mitad del siglo XIII, posiblemente como una torre feudal que después pasó a manos de la Orden de Calatrava finalizada dicha centuria. Dicha hipótesis creo que es la plausible, y espero que futuras campañas arqueológicas en el castillo puedan corroborarla, ya que por desgracia las fuentes documentales que tenemos sobre el periodo son escasísimas.

Cassia: De todas formas, para que la gente nos entienda, el hecho de que el castillo tenga una fecha determinada eso no quiere decir que no existiese una alquería o una población anterior en el mismo asentamiento. Queremos decir, ¿es posible que antes de que se levantase el actual castillo ya existiese una torre o alquería en el lugar?

J.C. Es posible, aunque para ello habría que hacer una excavación arqueológica a fondo del castillo. No obstante, la estructuras que se hallaron en su día no nos revelaban la existencia de un castillo o torre almohade. Si es cierto, que fueron hallados restos cerámicos de época islámica e incluso romanos, pero ello no quiere decir que en su solar hubiese una fortaleza o yacimiento importante como sí lo fue Benzalá. Si hubo asentamiento fue muy efímero y poco importante. En las propias fuentes documentales de mediados del s. XIII, podemos verificar incluso ello al no hacerse referencia a Torredonjimeno y sí hacerse a otros lugares de la geografía tosiriana como Benzalá, la torre de Cerro Carnicero o la torre de Gil Alonso, hoy desaparecidas.

Cassia: ¿Qué importancia defensiva crees tú que tendría el Castillo de Torredonjimeno en el s. XII y XIII? ¿Puede ser el de controlar el puentazgo de San Sebastián, paso importante para las mercancías y personas en la época?

J.C. Creo que sí. Hay que tener en cuenta que el entorno de Torredonjimeno, era por aquellos siglos parte de la nueva frontera que se había creado con el reino de Granada, y dicho territorio era un elemento clave para contener y expandir dicha frontera, además de un lugar de paso obligado entre las mercancías que iban desde Jaén a Córdoba o Granada.

Cassia: Desde la Revista Órdago nos hacíamos eco de la tradición oral y datos históricos transmitidos por el antiguo Cronista Oficial de Torredonjimeno D. Juan Montijano Chica (q.e.p.d.) y a la teoría de que fuese el caballero e infanzón Ximeno de Raya el que diese nombre a la localidad. Así lo hizo Manuel Fernández en el nº 4 de la revista del año 2000, y creo que tú, además, encontraste en planos antiguos de la Iglesia de San Pedro los enterramientos o capillas de los Raya. ¿Se ha averiguado algo últimamente sobre el origen o topónimo de la localidad?

J.C. Soy partidario de la teoría de Manuel Fernández, ya que por el momento permite cubrir muchos vacíos históricos que poco a poco se van rellenando y enriqueciendo con la aportación de nuevas fuentes documentales. No obstante, a no ser que el futuro nos aparezca la “piedra Roseta” que descifre este enigma, dicha teoría es la que más se acerca. Así mismo, creemos que está contrastada con la presencia del linaje de los Raya en una capilla de la antigua iglesia de S. Pedro y en el Torredonjimeno del s. XVI, siendo uno de los que aporta parte de su dinero para emancipar Torredonjimeno de Martos.


"Vista del foso y parte de la muralla del castillo" (Foto: Órdago)

Cassia: Ya en la época calatrava de la fortaleza ¿Qué nos puedes decir sobre ese periodo?

J.C. Sobre ello hablaré largo y tendido en mi conferencia del próximo viernes. Sin embargo, hay que decir que la época clave que marcará la historia del castillo será el siglo XV, ya que en el asistermos a cómo el mismo va a sufrir varias reformas estructurales, todavía hoy visibles. Reformas que estuvieron motivadas por su uso palatino y por su papel militar como centro de operaciones durante la guerra civil que hubo durante el reinado Enrique IV de Castilla.

Cassia: ¿Algo nuevo que quieras decirnos?

J.C. Simplemente, animar a la gente a que asista a la conferencia, en la cual podrá conocer el origen de su pueblo y la importancia que este tuvo en época medieval. Y decir que para aquellos que quieran profundizar más en el tema llevaré ejemplares de mi libro “Martos y su comarca en la Baja Edad Media” para el que quiera comprarlos y que se los firme.


Muchas gracias por tu tiempo amigo José Carlos y te esperamos el próximo viernes en el Castillo de Torredonjimeno a las 20:00 horas para escuchar y aprender un poco más sobre nuestro pasado e historia de Torredonjimeno.

lunes, 29 de septiembre de 2014

EL INTETNO DE SUICIDIO DE UN TOSIRIANO EN LA CIUDAD DE MURCIA DE 1885


"Fachada principal de la Catedral de Murcia"

Luis Gómez

            Traemos en esta ocasión una noticia, que si bien se titula “suicidio sacrílego” aunque lo cierto es que sólo se quedó en “intento de…”

            Al parecer, y según se desprende de la lectura del diario La República, un tosiriano de unos 25 años de edad, intentó suicidarse en el templo catedralicio de la capital murciana. Para ello, escondido bajo las escaleras que dan acceso al pulpito, sacó un revólver e hizo ademán de suicidarse, si bien, le faltó la puntería, el valor o ambas cosas, pues el disparo sólo le causó rasguños en la sien derecha, no siendo más grave la herida, que de otra forma, hubiese sido mortal de necesidad. La noticia informa de una nota manuscrita, a modo de carta dirigida al Sr. Juez, en la cual indicaría las causas o motivos que le llevaron a perpetrar dicha acción sobre su persona.  Poco más es lo que se desprende el noticiario y salvo el hecho de indicar que era natural de Torredonjimeno y que pertenecía a una buena familia de la localidad, el diario no nos da mayor información sobre el suceso.

            Otro diario de la época, El Día, en su ejemplar de 22 de octubre del año 1885, al abordar el mismo suceso, nos ilustra de otro dato. “servía en el cuerpo de telégrafos de aquella capital”. Sigue sin informar sobre el motivo, aunque no es de extrañar que las causas fueran del tipo “romántico” que tan en boga estuvieron a finales del s. XIX y principios del XX. De todas formas sólo son especulaciones, pues las investigaciones llevadas a cabo en las hemerotecas no dan más razón de este suceso, privándonos de los motivos reales que pudieron llevar a este tosiriano a atentar contra su propia vida.

"Aspecto interior de la catedral"

Dice así la noticia del diario La República

Suicidio sacrílego.

En la catedral de Murcia intentó suicidarse el último lunes un joven de 25 años, decentemente vestido y de arrogante fisonomía. Para realizar su propósito se ocultó en la escalera que da acceso al pulpito, disparándose un tiro de pistola sobre la sien derecha, que solo le produjo una ligera lesión. El joven es hijo de una distinguida familia de Torre Jimeno. y tenía escrita con lápiz una carta donde explicaba al juez su resolución. La autoridad eclesiástica dispuso inmediatamente la clausura del templo para bendecirlo de nuevo”.

sábado, 30 de agosto de 2014

CARLISTAS EN CAMBIL

Juan Banqueri Salazar, oncólogo
y dirigente de la Comunión Tradicionalista de Almería
JUAN BANQUERI SALAZAR, MÉDICO Y DIRIGENTE DE LA COMUNIÓN TRADICIONALISTA DE ALMERÍA 

 
 
Por Manuel Fernández Espinosa
 
 
 
Quiero agradecer cordialmente a D. Rafael Galiano Puy la colaboración que me ha prestado para este artículo, como la autoridad historiográfica que es para Cambil y su comarca.
 
 
 
 
 
En la línea marcada desde nuestro número primero de la revista impresa ÓRDAGO, seguimos exhumando del olvido a eminentes carlistas no ya de Torredonjimeno, sino del Reino de Jaén. En este caso presentaremos a uno de los tradicionalistas más activistas de la primera mitad del siglo XX: D. Juan Banqueri Salazar.
 
D. Juan Banqueri Salazar nació en Cambil el año 1896, hijo único del matrimonio formado por D. Francisco Banqueri Sánchez y doña Elisa Salazar Puerta. Su madre murió cuando él tenía un año y su padre se casó en segundas nupcias el año 1901 con su cuñada, doña María Ángeles Sánchez Puerta. Nuestro D. Juan Banqueri Salazar estudió medicina, colegiándose el 11 de noviembre de 1923. En 1921 se había casado con doña Catalina García Santaella, natural de Montefrío. El matrimonio Banqueri-García tendría cuatro hijos: Elisa, Francisco, Natividad y Ángeles. Por motivos profesionales, D. Juan se estableció en Almería, donde el año 1925 lo vemos pertenecer al Servicio de Beneficencia Domiciliario. Se había especializado en oncología y colaboraba con sus artículos políticos en varios periódicos católicos como "La Independencia". Juan Banqueri formaba parte de la Tertulia de los Médicos, la cual tenía su sede en el Café Colón, pero aunque su vida transcurría en Almería, Banqueri seguía estrechamente relacionado con su pueblo natal Cambil. Parece que la militancia política de Banqueri fue una constante en su vida, pero con la llegada de la II República española Banqueri, consciente de los atropellos y el totalitarismo marxista que pretende imponerse en España, redobla su activismo y así lo vemos intervenir como orador, según informan notas de prensa de la época, en la sede del Círculo Tradicionalista de Cambil en la velada del 16 de noviembre de 1935, compartiendo cartel con Melchor Ferrer, Ginés Martínez y Antonio Garzón que era el jefe provincial de los tradicionalistas de Jaén.
 
Cuando llegó la hora del alzamiento Juan Banqueri y el falangista Pérez Cordero eran de los principales agentes de la sublevación en Almería. Pérez Cordero era el contacto del General Saliquet en Almería. En la víspera del Alzamiento Nacional, llegó el mensaje en clave de Saliquet: "Pura gravísima; la operan inmediatamente". Era la consigna de movilización a todos los grupos políticos implicados en la conspiración cívico-militar. Banqueri Salazar se desplazó hasta Cambil, para preparar la sublevación en Jaén, pero en Jaén no prosperó el Alzamiento, entre otras cosas por la indecisión del Teniente Coronel D. José Villagrán Ganzinotto. El caso de José Villagrán Ganzinotto podría formar parte de los "enigmas históricos". Villagrán era capitán de la caja de reclutamiento de Jaén cuando estalla el Alzamiento Nacional aquel 18 de julio de 1936 y era miembro de Falange (pero permítasenos el chiste: la Falange para él era como una sociedad secreta, pues su militancia no era pública). Cuando se produce la sublevación D. José Villagrán Ganzinotto, por extraño que parezca -aunque es falangista clandestino- no toma la resolución de alzarse, sino que haciendo uso de su mando sofoca a los militares, guardia civiles y carabineros que pujan por la sublevación. Por esta "lealtad" al gobierno republicano, éste lo asciende a Teniente Coronel. En enero de 1937 lo vemos ingresar en la CNT y tuvo bajo su mando a la 89 Brigada Mixta del Ejército Popular que actuaba en el frente jiennense. La rebelión en Jaén no tuvo éxito y Villagrán Ganzinotto fue uno de los máximos responsables del fracaso del Alzamiento Nacional en Jaén, con lo que ello trajo consigo: todas las represalias, el vandalismo y el genocidio religioso que la milicianada perpetró impunemente.

Juan Banqueri Salazar había venido desde Almería a Cambil, para fomentar la sublevación en Jaén, pero -como tantos otros que anhelaban alzarse- Banqueri no contaba con el "factor Villagrán", fue por eso que él y un falangista venido de Madrid fueron presa fácil para sus vecinos republicanos que conocían sobradamente quién era Banqueri y cuales sus posiciones políticas que nunca mantuvo en secreto. El alcalde socialista cambileño, D. Antonio Montoro (por cierto, este alcalde socialista era tío-abuelo del actual Ministro de Hacienda y Administraciones Públicas del Partido Popular, Cristóbal Montoro Romero) puso a Banqueri y al falangista que se llamaba Manuel López Aguilar en la cárcel. El 28 de agosto de 1936 llegó a Cambil un grupo de milicianos procedentes de Torredonjimeno. Este grupo estaba bajo el mando del tosiriano Damián Contreras Moreno, Teniente de Infantería del Ejército de la II República. Se entiende que el teniente Damián Contreras reclama a los presos políticos que tiene encarcelados el alcalde de Cambil, éste se opuso a entregar a los que eran vecinos de Cambil, pero al falangista y a Banqueri (que venían de fuera) se los entregó, por no saber lo que podían haber hecho fuera de su competencia. Damián Contreras Moreno y sus milicianos se contentaron con los dos presos políticos y, sin juicio ni más trámites, fusilaron ese mismo día al médico tradicionalista y al falangista en el término de Iznalloz. Manuel López Aguilar murió con un: "¡Arriba España!" y Juan Banqueri Salazar murió proclamando: "¡Viva Cristo Rey!".
 
Al finalizar la Guerra Civil, Damián Contreras Moreno cayó prisionero del ejército nacional, se le instruyó un proceso y, aunque Damián Contreras era miembro de una acaudalada familia de Torredonjimeno y por más que estaba vinculado por parentesco con muchos eminentes oligarcas locales de adscripción franquista, nada de aquello pudo salvarlo: Damián fue condenado a muerte y ejecutado en Córdoba. 
 
Uno de los documentos del expediente relativo a Damián Contreras Moreno,
responsable (si no ejecutor) del asesinato de Juan Banqueri Salazar y un falangista en Cambil.
   
 
 BIBLIOGRAFÍA:

-Rafael Galiano Puy, "Genealogía en Cambil durante los siglos XIX y XX (I)", Revista de Estudios sobre Sierra Mágina.

-F. Giménez Fernández, "Aquella Almería", Obra Cultural del Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Almería, Almería, 1975.

-Rafael de haro, "Testigo de su Fe. Biografía de Manuel Medina Olmos", Bac Popular, Madrid, 1993. D. Manuel Medina Olmos fue Obispo de Almería, martirizado el 30 de agosto de 1936 en el Barranco de El Chisme, a 20 kilómetros de su sede episcopal.

-Juan Pedro Cortés Camacho, "La Epopeya Silenciada", edición del autor, Martos, 2010. D. Juan Pedro Cortés es hijo del heroico Capitán D. Santiago Cortés González, defensor del Santuario de la Virgen de la Cabeza.

-Varios números de la hemeroteca del ABC.

-Causa General.

 
 
 


viernes, 25 de julio de 2014

UN CUENTO DEL TOSIRIANO JAIME GÓMEZ CRUZ EN LOS AÑOS 30 DEL S. XX

 "Portada del Nº 0 de la Revista Cultural Órdago de Torredonjimeno en agosto de 1998"

Luis Gómez

            En el ya lejano año de 1998, los miembros de la Asociación Cultural Cassia editábamos el primer número de la Revista Cultural de Torredonjimeno “Órdago . Uno de los artículos que ilustraban dicho ejemplar era el que llevaba por nombre: “Gómez y su expedición”, que nos narraba las peripecias e itinerarios que realizara uno de los hijos más ilustres de Torredonjimeno, el general de la I Guerra Carlista D. Miguel Gómez Damas. El texto estaba extraído de un trabajo periodístico que sobre dicho personaje había realizado el no menos genial D. Pío Baroja.  Al final del artículo, los redactores de la Revista Órdago insertamos una pequeña reseña junto con la transcripción de una carta que, otro tosiriano, D. Jaime Gómez Cruz, escribía al autor del artículo “Gómez y su expedición”, en la cual, además de expresarle su agradecimiento por el trabajo realizado, le informaba sobre la partida de bautismo del tosiriano general, dato que por lo visto D. Pío Baroja desconocía.



 "Portada del diario La Estampa, donde el escritor vasco D. Pío Baroja publicase su trabajo sobre el itinerario de la expedición del carlista tosiriano D. Miguel Gómez Damas"

D. Jaime Gómez Cruz era descendiente del General Gómez, y además gozaba de cierto espíritu investigador y literario, habiendo realizado colaboraciones en diferentes diarios y periódicos nacionales, así como en los locales. Este relato en cuestión data de 1932 y un año después, sería cuando escribiría la carta a D. Pio Baroja.
            En relación con el relato, hemos de decir que se trata de una invención. Es cierto que se apoya para la construcción de la historia sobre algunos aspectos históricos concretos (el nombre antiguo de la localidad, Tossiria, el lugar donde se refugian los agarenos, Tucci, el caballero D. Ximeno de Raya, como alcaide de la fortaleza, etc) siendo ficticios todo lo demás.
            Lo que viene a realizar es la yuxtaposición de ciertos datos reales pero no lineales en el tiempo. Por ejemplo, es cierto que la casa ducal de los Abrantes tenía posesiones en la localidad, pero es de dudoso crédito que vendiese una biblioteca llena de documentos de cuantioso valor en almoneda en la Torredonjimeno (D. Jaime hace este suceso acaecido en la localidad imaginaria de Torresol, plenamente coincidente con su natal Torredonjimeno). Al mismo tiempo, parece ser que el autor del cuento hace coincidir dos circunstancias históricas ciertas, pero lejanas en el tiempo, que son la del rapto de las doncellas Juana Y María, hijas del alcaide de la fortaleza, con la captura del castillo de Torredonjimeno por D. Ximeno de Raya, hecho éste que es muy anterior en el tiempo. En fin, que como relato de entretenimiento o como curiosidad es válido, pero poco más. No obstante lo traemos a esta bitácora, para rendirle un homenaje a un paisano, que en años tan tempranos como la década de los 30 quiso llevar la historia de la localidad más allá de sus fronteras naturales. Por otra parte, es admirable el uso del lenguaje del autor, el cual se demuestra muy versátil y culto para la época.  

"D. Jaime Gómez Cruz, autor del relato. (Foto: Órdago)"

Dice así el relato: 
"CADA DÍA UN CUENTO
DON XIMENO DE RAYA
Por Jaime Gómez Cruz

A mi  querido amigo D. Alonso
Molina Talero, excelente poeta.

Hojeando un día la prensa semanal de Torresol, pueblecito andaluz del más claro abolengo hispano. hallóme con la noticia de que la testamentaria de un fenecido noble ponía a subasta la biblioteca ducal, existente en el mismo pueblo. De la genealogía del fallecido dueño colegí que la riqueza bibliográfica puesta en venta sobrepasaría su valor intrínseco al estipulado adrede por los testamentarios. Y, sin andar con rodeos y circunloquios pueriles, adquirí la biblioteca. Es una consumada colección de códices miniados, libros raros y algún que otro papiro de procedencia hebraica, y que guardo con el amoroso deleite con que suele adorarse la mujer cautiva de nuestro corazón.
Y, en efecto, entre las páginas amarillentas por el tiempo de un códice miniado, hallé un pergamino escrito en donoso romance, de tan incalculable mérito, que muy pronto se divulgó por Torresol la noticia del hallazgo, por tratarse de la auténtica historia del pueblo, compuesta por un tal Per Solís, ballestero que fué de la mesnada de Don Ximeno de Raya, caballero de la Orden de Calatrava. Esto, y la historia de amor y heroísmo que desenvuelve el relato, me hicieron que encargase hacer de ello un comentario o versión moderna al director de la "Gaceta de Torresol", amigo mío y excelente prosista.
 A modo de primicias, me ha deparado mi amigo un bosquejo de su trabajo, con variación temática que no titubeo en exponer al lector, de cuya Paciencia soy único responsable hasta la médula y lo indiscreto.

Torresol, un tiempo llamado Tossiria, era durante el medievo un villorrio con trazas de ciudadela. Las huestes mahometanas que lo poseyeron encauzaron el rumoroso rio que lame sus aledaños convirtiendo las cercanías, entonces de infecundo erial, en una vega umbrosa donde el agua de las cantarinas acequias tejía el ritmo ondulante de su música con la poesía de égloga de las frondas, susurrantes, al suave vientecillo primaveral, y entre un florilegio de sazonados aromas y piar de pájaras de luminoso plumaje; era Tossiria un pequeño trasunto de la Arabia, idealizada a través de sus poetas. La paz paradisíaca del lugar turbóse un tanto al embate fecundo de la castellanía, que en su epopeya de reconquista recuperó a Tossiria. Pero he aquí que la morisma, envalentonada con la confianza guerrera de los castellanos, se aprestó al asalto de la ciudadela con el ímpetu y coraje que caracteriza a las hordas de Alá. Ya el asedio de la ciudadela era insostenible por parte de los castellanos, al extremo de llegar éstos a pedir con insistencia refuerzos. Enardecidos los defensores de la fortaleza, multiplicaron como leones su valor, mas tal era el bélico ardimiento del enemigo que muy pronto, y a la hora en que el nuevo día resurge en un triunfo de luz de las tinieblas, caía el villorrio en poder de los infieles. Entregáronse al pillaje, cual es peculiar de la indolencia árabe cuando se desata en el frenesí de su ambición de riquezas, y, mientras la hoguera de la devastación prendía voraz con su penacho de humo, rodeando siniestramente el castillo roquero, y gemían las rubias doncellas secuestradas, maldiciendo de su fortuna los bravos soldados cristianos, en tanto que oraban en el templo en ruinas los piadosos creyentes ungidos en su oración del divino de la fe, oyóse por el nordeste de la villa como un atuendo formidable de atambores, galopar de centauros y vibrar de sonoros clarines. Por un momento, el estertor del saqueo enmudeció al ruido magno del brioso ejército castellano, que al mando de don Ximeno de Raya se aproximaba mensajero del auxilio.
Las tropas islámicas, como era presumible, le opusieron combate; pero adelantóseles en la táctica don Ximeno, y tras varias horas de épica lucha diezmó a sus adversarios, en gesta sólo comparable a las Navas de Tolosa. Todo el sagrado entusiasmo del héroe, toda la gama de felices auspicios que aureola de ensueño el ánimo esforzado de los grandes hombres, se disipó como por ensalmo al tener noticia don Ximeno que las falanges árabes habíanse llevado en su precipitada huida a Rusnilda, su prometida, hija del alcaide Melchor de Luna. Blasfemó la impiedad salvaje de los enemigos, y juró por la santa cruzada que él habría de rescatar al ser querido así que el oriente se solidificara en un muro de acero cerrándole el paso a su incontenible audacia. Fué don Ximeno nombrado alcaide en premio al notable hecho de armas, y al mismo tiempo que se reconstruía del incendio la fortaleza dispuso lo necesario para asestar un golpe de mano a los sarracenos, hechos fuertes en un inmediato lugar llamado Tucci, que regía el terrible valí Osman ben-Himieya. No dice nada Per Solís, el trovador anónimo, acerca de cómo efectuó don Ximeno, por brazo de su presteza y denuedo, el desagravio, pues se pierde el hilo del poema en esta sazón, de importancia suma para la comprensión y merecimiento de la gesta admirable. Salta el discurso del romance al trance lúgubre de retornar la expedición armada a Tossiria, escoltando en silencio el cadáver mutilado de Rusnilda, y casi desfallecido de dolor el acendrado don Ximeno. Ello indica que la proeza se perpetró victoriosa contra los agarenos, y que éstos, con el instinto sanguinario y cobarde de su derrota, se ensañaron cruelmente con la cautiva, dejando su cadáver como un trofeo trágico a los vencedores. Per Solís dedica una elegía a las pomposas exequias que se celebraron por la rescatada infelice, y nos describe el hondo trastorno que su desgracia operó en el alma del alcaide. Encerróse en el castillo, cual monje enclaustrado, y pronto la superstición popular tejió alrededor del cuitado una leyenda de maleficio, diciéndose por la villa que el espíritu de Rusnilda rondaba agorero a altas horas de la noche el castillo enhiesto, consumiendo de miedo y remordimiento la vida atormentada de don Ximeno, y todos –concluían- por no haber sabido éste impedir, con la falta de rapidez en el auxilio, el secuestro de la linda dama de sus amores, de rubia cabellera y candorosa hermosura. Mentía el vulgo, por cuanto que evidente fue la dureza con que castigó a los infieles, recuperando, aunque dolorosamente mutilado, el cuerpo de la bien amada, y si deshojaba sus mustias ilusiones en la profunda melancolía de su tristeza, no era para menos al perder para siempre el grato delirio de su vida. ¿Pero fué debidamente identificado el cadáver de Rusnilda? ¿Teníase la certeza de su muerte? Pasados los primeros días del sobrecogimiento, y alejada ya de su mente el espectro de una posible locura, entregóse don Ximeno a la obra civil de regir con tesón caballeresco la vida política de la villa en espera de poder redimirse con el tiempo y mansedumbre de conducta de su malhadada obsesión. Y en esta coyuntura en que sus afanes se debatían abnegadamente en pro de hacer imperecedera su memoria al decurso de las generaciones y de los siglos venideros, surgió de las tenebrosidades del olvido la luz rutilante de la bienaventuranza en forma de una aparición viviente y feliz de la que tanto adoró en vida y lloró en su muerte. Un día recibió emisario del valí de Tucci comunicándole la fausta nueva de vivir para su merecimiento y rescate una princesa cristiana, si no por el privilegio de la sangre, por su bondad y hermosura; expresado que le fué a don Ximeno el nombre de Rusnilda, su esperanza y contento no tuvo limites. Señalóse una fuerte suma para el rescate, y sin más dilaciones fuéronse los emisarios, al anochecer de cuyo día tendría el alcaide el mejor regalo para sus ojos y la augusta quietud para su alma. Entre las tintas rojas del crepúsculo avistóse la morisca comitiva. Relucían a la luz desfalleciente de la tarde las gumías de damasquinados puños y las rodelas de arabescos dibujos, y entre la albura plácida de los turbantes y entre el acompasar suave de las enjaezadas cabalgaduras deslizábase la cadencia oriental de una canción de gesta africana, suavemente melódica, a los acordes de dulzainas y chirimías. Fuera de las murallas de Tossiria esperaba don Ximeno, y, fuese por la ansiedad de su amor o por un prurito de caballeresca usanza, se adelantó al brioso impulso de su corcel a recibir en los brazos la preciada joya de su orgullo. Al instante, un torbellino de batalla se generalizó por el campo, que florecía primaveral, y en tanto que corrían presurosos a defender al alcaide los guerreros castellanos, veíase cómo el robusto brazo de don Ximeno asestaba terribles golpes de mandoble entre sus enemigos, y si la victoria coronó el heroísmo derrochado haciendo huir a los traidores, no se pudo evitar que el caballeroso don Ximeno cayese herido de muerte; pero fué rescatada Rusnilda, y ya muy poco le importaba a él su agonía, lleno como estaba del misticismo de la época y de la sagrada dulzura de haberse sacrificado por su bien. "

jueves, 24 de julio de 2014

TORREDONJIMENO Y LOS CURAS: REVUELTAS EN LA LOCALIDAD POR NO DEJAR DAR MISA A UN SACERDOTE NATURAL DE LA VILLA.


 "Don Luis María Salazar, párroco de Sta. María de Torredonjimeno"

TORREDONJIMENO Y LOS CURAS: REVUELTAS EN LA LOCALIDAD POR NO DEJAR DAR MISA A UN SACERDOTE NATURAL DE LA VILLA.
Luis Gómez


El próximo mes de agosto, la Parroquia de Santa María acogerá un nuevo párroco –D. Enrique Cabezudo Melero-, y nos dejará nuestro estimado D. Luis María Salazar, que tanto se ha hecho querer por su feligresía.
D. Luis ha sido llamado por nuestro actual obispo de la diócesis D. Ramón María del Hoyo, para que atienda otras tareas y para que asuma nuevas responsabilidades en la capital del Santo Reino.
Lo cierto es que aunque D. Luis ha pasado sólo unos pocos años entre nosotros, su cariño y su buen hacer, ha hecho que se gane y se granjee el afecto y el cariño de todos los tosirianos.
Al hilo de su inminente marcha, recojo esta curiosa noticia aparecida en la prensa decimonónica.
Se trata de cómo los tosirianos nos las vemos con el clero, en caso de que éste no esté por la labor…
En este caso en particular, parece ser que se trató de una algarada callejera, movida por los parroquianos (se supone que de la collación de San Pedro) en contra del prior de dicha Iglesia. El Sr. Poyatos, -prior de la misma- al parecer no cedió, durante la celebración del Oficio Divino, el puesto al sacerdote local, y eso parece ser que enojó bastante al vecindario, montando lo que coloquialmente vendría a ser un “pollo”. Todo, afortunadamente y según relata la noticia, quedó en algo pasajero y nada serio.
Sepa pues D. Luis María, que aquí en Torredonjimeno se le aprecia y se le quiere como si fuese uno más de nosotros, así que hágaselo saber a nuestro Obispo, para evitar futuros malentendidos.


"Iglesia de San Pedro de Torredonjimeno. Foto: Órdago"

Dice así la noticia del diario de finales de siglo XIX:

MOTÍN EN TORREDONJIMENO
(POR TELÉGRAFO)
Jaén 13 (5-40 t.).
Ha carecido de importancia el motín de la villa de Torredonjimeno. El prior Sr. Martínez Poyato  se negó á ceder el pulpito al sacerdote del pueblo, originándose con este motivo el alboroto. Las turbas apedrearon la casa del priorato, dando mueras. La guardia civil restableció el orden.
El gobernador eclesiástico ha concedido licencia para ausentarse al prior silbado.—
M, corresponsal.

miércoles, 23 de julio de 2014

MÁS DE CARLISMO EN EL REINO DE JAÉN

 

DON MARIANO TORRES DE NAVARRA Y GARCÍA DE QUESADA
Por Manuel Fernández Espinosa
Al principio, cuando lo decíamos desde las páginas de ÓRDAGO, muchos nos miraban escépticos. Nadie daba por verosímil que el Reino de Jaén fuese una cantera de carlistas desde la Guerra de los Siete Años (Primera Carlistada) hasta bien entrado el siglo XX. La historiografía oficial había creado toda una imagen deformada del conflicto carlista que recorrió el siglo XIX: al conflicto se le atribuía una razón exclusivamente dinástica y se olvidaba que era algo más que eso, la lucha de una mayoría española contra una minoría extranjerizada que implantaba una concepción del mundo (con las relaciones económicas y sociales de ella derivadas) frontalmente opuesta a la tradición hispánica. La historiografía oficial estaba dispuesta a conceder que en Vascongadas y Cataluña, en Castellón también, hubiera carlismo, pero en el resto de España no, en el resto de España eran todos "cristinos", "isabelinos", "liberales" -así afirmaban, entornando los ojos complacidos en su falsificación histórica; y todavía hay ridículos personajes (las cátedras universitarias están llenas de ridículos personajes) que siguen afirmando esa versión tergiversada de nuestra historia, contra toda evidencia documental. La mayoría carlista que estaba extendida por toda la Península Ibérica fue sumergida, sepultando el heroísmo carlista y hasta los últimos vestigios de aquellas gestas decimonónicas. Sin embargo, nosotros desde ÓRDAGO hemos abierto una brecha difícilmente reparable por los manipuladores de la historia.
Haber nacido en Torredonjimeno ha sido en ese sentido determinante para descubrir la historia carlista a todos los que la tenían perdida. Torredonjimeno es patria chica del brillantísimo general carlista D. Miguel Sancho Gómez Damas, tan destacado en la I Guerra Carlista por su famosa expedición. El hecho de que el General Gómez hubiera nacido en Torredonjimeno, Reino de Jaén, era atribuido a una casualidad: ¿cómo era posible que Andalucía hubiera dado un carlista? Y se creía que era una excepción. Sin embargo, nosotros tuvimos acceso a una tradición que, de la mano del Padre Juan Montijano Chica, nos fue entregada: la indiscutible carlistería de nuestro pueblo y de otros pueblos de la provincia. D. Juan lo sabía de buena tinta, pues su padre había sido Secretario de la Comunión Tradicionalista. Fue de este modo como empezamos a hallar un caso, y otro, y otro caso y... Al final descubrimos lo que nadie quiere admitir: que la inmensa mayoría de regnícolas de Jaén eran carlistas: Castillo de Locubín, Alcalá la Real, Porcuna, etcétera. Es una historia que hemos contado muchas veces, pero nunca lo bastante; pues se ha instalado la mentira histórica por doquier y hemos de desmantelarla a fuerza de evidencias.
En esa línea que tanta satisfacciones nos ha deparado a los que hacemos ÓRDAGO, presentamos hoy a un personaje nacido en Jaén, exponente de dos linajudas familias jaeneras: los Torres de Navarra y los García de Quesada. Fue uno de esos tantos y tantos héroes que ha dado el Santo Reino de Jaén, pero en una época de mercachifles los héroes y los santos están olvidados. Merecería la pena que Jaén recordara a este gran marino y militar y por eso lo presentamos: Mariano Torres de Navarra y García de Quesada.    
Don Ramón María Torres de Navarra y Torres de Navarra

Don Mariano Torres de Navarra García de Quesada era hijo de D. Ramón María Torres de Navarra y Torres de Navarra y doña María del Socorro García de Quesada y López-Pinto, y nieto de D. José Torres de Navarra y Montoro y María Josefa Torres de Navarra y Gordo. D. Mariano nació el 25 de julio de 1845 en Jaén. En tiempos de Fernando VII la familia había sido absolutista, durante el infame Trienio Negro (1820-1823), cuando los conspiradores liberales a sueldo de Inglaterra impusieron una Constitución advenediza a un pueblo que no la quería los Torres de Navarra habían sido, como la mayoría de la nobleza, el clero y el pueblo sanos, refractarios a esa desviación extranjerizante y cuando estalló la Guerra de los Siete Años siguieron militando en las filas de la Santa Tradición. Y la familia, fiel a sus principios, continuó aportando miembros que destacarían en la organización tradicionalista, así D. Ramón María Torres de Navarra sería vicepresidente de la Junta Provincial de Jaén en 1870. 
Don Mariano estaría a la altura de sus obligaciones nobiliarias.
A los doce años Mariano Torres de Navarra ingresó en el Colegio Naval Militar y en 1865 ascendió a Alférez de Navío. En 1868 participó en la primera Guerra de Cuba, tomando parte en las acciones de Caimanes, Blanquizal y Cayo de las Damas, en ésta encabezaría una carga a la bayoneta que tuvo como resultado apoderarse de dos banderas de rebeldes. Ascendió a Teniente de Navío el año 1870 y fue nombrado segundo Comandante del vapor "Guadalquivir". En 1871 se le destinó al Departamento Marítimo de Cartagena y allí sofocó la sublevación cantonalista. En 1873 se separó voluntariamente del servicio militar, por entender que no podía servir a otro señor que a su legítimo Rey Don Carlos VII. Fue así como se pasó a las filas carlistas y por su experiencia militar y méritos se le hizo parte del Estado Mayor de la División de Álava del Ejército de la Lealtad. Corriendo el año 1875 participó en los combates de Echevarría y Mendibelza y fue ascendido a Coronel del Ejéricto carlista, luchó también en Zarauz, en Deva y en Motrico contra la escuadra liberal. Bombardeó a los liberales de San Sebastián, de Hernani y del Castillo de Santa Bárbara y participó en la victoria de Mendirrotz. Al terminar la guerra carlista tuvo que acogerse al exilio francés, pero con la amnistía retornó a España, reincorporándose a la Armada con el empleo de Teniente de Navío de Primera Clase.
En su nueva etapa militar estuvo a bordo del crucero "Aragón" tomando parte en las Filipinas en los combates contra los piratas en Mindanao y Joló. En 1884 era nombrado Gobernador de Balabac y en 1887 lo era de las Islas Carolinas, también fue ascendido a Capitán de Fragata.  Falleció en Manila, el 5 de abril de 1889.

El caso de D. Mariano Torres de Navarra y García de Quesada es otra prueba más de la vitalidad del carlismo durante el siglo XIX en el Reino de Jaén. Algo que tendrá que ser considerado más tarde o más temprano por los que se niegan a reconocer la identidad carlista de la España del siglo XIX, cuando se aparten a un lado las interesadas versiones historiográficas que obran como justificantes políticas de todos los problemas que a día de hoy sufrimos en España, justo por desconocimiento e ignorancia de nuestra historia y de nuestra identidad sumergida.



MÁS INFORMACIÓN:

FAMILIA TORRES DE NAVARRA, DE JAÉN (en facebook), de donde extraemos las fotografías.
Para información genealógica de los Torres de Navarra recomendamos las muy meritorias investigaciones que sobre la materia ha realizado nuestro amigo D. José Carlos Gutiérrez Pérez, historiador y cronista de Jamilena, como por ejemplo "La Batalla de las Navas de Tolosa y la llegada a Jaén de los Torres de Navarra", artículo publicado en la revista "TRASTÁMARA", número 12.
Foto: Imagen antigua del abandonado palacio de los Torres de Navarra en la calle San Andrés de Jaén.
Casa Palacio de los Torres de Navarra en la ciudad de Jaén.