viernes, 28 de julio de 2017

ESCULTURA TRANSI EN VILLACARRILLO


Escudo de los Régil en su capilla-enterramiento de Ntra. Sra. de la Asunción, Villacarrillo (Jaén)
ELEMENTOS GÓTICOS EN LA IGLESIA DE NTRA. SRA. DE LA ASUNCIÓN DE VILLACARRILLO


Texto: Manuel Fernández Espinosa

Fotos: Luis Gómez López.

Esta vez, en nuestras correrías, nos vamos a ir a Villacarrillo, a descubrir una de las iglesias más monumentales del Santo Reino: la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en sus obras trabajó el arquitecto Andrés de Vandelvira (Alcaraz, 1505-Jaén, 1575), incluso en Villacarrillo casó el eminente arquitecto renacentista. Hablar de su iglesia daría como para un libro, pero vamos a comentar un particular que nos ha llamado poderosamente la atención y que no sabemos todavía si ha sido documentado con solvencia. 

En la iglesia villacarrillense se levantan hermosas y amplias capillas laterales que son testigos del poderío tan considerable que tuvo en tiempos aquella villa. Todas serían interesantes para comentar, pero en una de ellas -que tiene por título el de Capilla de la Sagrada Familia- hemos encontrado lo que, muy probablemente, sea el único ejemplar, aunque atenuado, que nos quede en la provincia de lo que es llamada "escultura transi"; pudo haber otros casos, es más dudoso que se conserven. Es por ello que merecerá este comentario.

¿Qué es una "escultura transi"? En la Europa cristiana de los siglos XIV al XVII, en la que era muy fuerte la presencia de la muerte (guerras, pestes, hambrunas...) cundió la costumbre de representar con un verismo sin concesiones, rayano en lo que algunos denominarían "macabro",  los efectos de la corrupción de la carne en el sepulcro. Así es como encontramos algunas tumbas de prelados y potentados que para sus enterramientos se hacen representar escultóricamente de manera cadavérica o en estado de putrefacción, a veces con el doble cuerpo: una escultura del difunto en estado yacente y otra que plasma la podredumbre de su cuerpo mortal.

En la capilla-enterramiento de los Régil en Villacarrillo encontramos un atisbo de una escultura transi, mitigada por la distancia que guarda la escultura del difunto al natural (aunque con una expresión extraña en su rostro: ¿el horror de la muerte?) y la de su calavera. Es obvio que, acostumbrados a las tumbas transi de doble cuerpo entero o de talla cadavérica completa, ésta haya podido pasar desapercibida, pues existe distancia entre la representación escultórica del difunto (que aquí parece representar a todos los miembros del linaje que estarán sepultados en esta capilla) y la calavera, traspuesta a la clave.

Calavera en relieve
Relieve al natural del difunto


En la clave del arco de la capilla, hallamos la calavera en relieve y en la bóveda interior de la misma capilla, en lo que sería el florón central en que convergen los nervios góticos, encontramos la cabeza del difunto también en relieve. En el paramento izquierdo del muro del interior de la capilla encontramos la piedra armera de sus propietarios que, en contorno oval sobre cartela de rollos y yelmo de hidalgo, hay un escudo partido: dos gavillas de trigo al natural, hechas un haz, puestas en faja sobre campo a inquirir y en el otro campo una torre terrasada, mazonada de sable y esclarecida, al natural.

¿Quiénes eran los Régil?

El linaje Régil era oriundo de Guizpúzcoa, algunos de esta Casa sirvieron a los Reyes Católicos y en la Armada de Carlos I, combatiento también a los franceses en el sitio de Noain (Navarra) y, más tarde, alguno de ellos murió en Lepanto. Pero el que llega al Santo Reino de Jaén, instalándose en nuestra tierra, es el guipuzcoano D. Pedro Régil de Doñeztebe (1526-1598): éste D. Pedro había casado con Doña María Gorostiaga en Villapalacios de Alcaraz, el pueblo natal del arquitecto Vandelvira. 

D. Pedro Régil de Doñeztebe se instaló primero en Iznatoraf como maestro cantero (los vascos tenían privilegio para, sin dejar de ser hidalgos, poder dedicarse a los trabajos llamados "mecánicos" o "civiles") y trabajó nuestro vasco en la iglesia parroquial de Nuestra de la Asunción y en la Sacristía de la iglesia de Villacarrillo. En la villa campiñosa nació su hijo D. Alonso Régil de Doñestebe que también laboró con su padre en la construcción de la Capilla mayor de Ntra. Sra. de la Asunción de Villacarrillo y en la susodicha Sacristía. Éste D. Alonso sucede más tarde en la cantería a Juan de Ostiaga, corriendo el año 1600. D. Alonso casó con Doña Catalina Vela de Almazán Jurado, en Sabiote allá por 1595, siendo escribano del concejo de Sabiote (famosos eran los vascos en aquella época por sus excelentes cualidades para las escribanías); en Villacarrillo no parece que quisieran reconocerle el estado de hijosdalgo a nuestro D. Alonso (algo típico para allegar ingresos por impuestos), pero el descendiente de vascos lo pleiteó y vino a probar su acrisolada hidalguía en 1605. Tuvo varios hijos D. Alonso: D. Cristóbal que pasó a Úbeda; D. Pedro, alférez mayor de Sabiote; D. Ignacio; Doña Agustina que residió en Villacarrillo; D. Alonso, regidor y alguacil mayor de Sabiote; D. Juan, presbítero de Sabiote y D. Juan Manuel.*

 Tumba "transi" a dos niveles (doble cuerpo) de John FitzAlan, XIV Conde de Arundel



Para la información genealógica de los Régil de Doñestebe, véase "Heráldica y Genealogía en el Reino de Jaén", de Andrés Nicás Moreno, pp. 389-393.

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